El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha desembarcado este martes en Washington para sostener un encuentro clave en la Casa Blanca con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La cita marca el primer cara a cara entre ambos líderes tras el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente, una crisis geopolítica que ha puesto a prueba la solidez de la histórica alianza entre Washington y Tel Aviv. La estrategia bélica contra Irán expuso las fracturas notables en la relación entre ambos países. El punto más crítico ocurrió en abril durante las negociaciones de alto al fuego con Teherán, momento en que Trump cargó públicamente contra Netanyahu calificándolo como un "tipo muy difícil". Aunque el líder israelí intentó matizar el roce, que atribuyó a "desacuerdos tácticos", el episodio dejó al descubierto visiones encontradas sobre el manejo de la región. En la antesala de este octavo encuentro entre ambos líderes desde el retorno de Trump a la presidencia, ambas partes han intentado rebajar la tensión comunicacional. Sin embargo, la agenda llega cargada de temas de alto impacto financiero y de seguridad global. La agenda geopolítica en Washington: Irán, la tregua y la reconstrucción de Gaza El eje prioritario de las discusiones en la Casa Blanca se concentrará en el dossier iraní. Mientras la administración Trump busca abrir una nueva ventana a la diplomacia tras dos semanas de bombardeos ininterrumpidos desde la tregua de abril, el gobierno israelí recalca la urgencia de garantizar su seguridad nacional. "Discutiremos todos los temas y, ante todo, Irán. Nuestro objetivo es garantizar nuestra seguridad, pero también ampliar el círculo de la paz a nuestro alrededor", declaró Netanyahu previo a su despegue rumbo a la capital estadounidense. La mesa de trabajo también contempla el plan de reconstrucción en Gaza, el seguimiento al pacto de paz entre Israel y el gobierno del Líbano —en el que no incluye a Hezbolá— y la coordinación de inteligencia para alinear operaciones bélicas, ya que Israel no ha participado en las últimas acciones militares de Estados Unidos contra Irán. ¿Enfriamiento o estrategia? El impacto de la cumbre en los mercados globales Más allá de los roces superficiales, analistas internacionales destacan que el verdadero trasfondo de la cumbre es proyectar estabilidad y evitar cualquier señal de fragmentación en el bloque occidental. De acuerdo con Yonatan Freeman, internacionalista de la Universidad Hebrea de Jerusalén, la reunión busca ser un mensaje disuasorio para los actores regionales. "La principal cuestión es mostrar a Irán, Líbano y a la comunidad internacional que no hay ruptura ni desacuerdo mayor entre Estados Unidos e Israel. Existen más puntos de convergencia que de divergencia. Las diferencias radican en el timing e intensidad militar, no en los objetivos finales", dijo el especialista a la AFP. Las elecciones legislativas en Israel: la encrucijada política de Netanyahu El encuentro en Washington no está aislado de la política interna. La visita ocurre en un momento crítico para Netanyahu, de cara a las elecciones legislativas del 27 de octubre, donde busca consolidar un nuevo mandato. El primer ministro conservador enfrenta un escenario electoral complejo y sondeos desfavorables. Una fracción significativa de la opinión pública israelí continúa cuestionando el fallo de inteligencia y seguridad de su administración durante los ataques del 7 de octubre de 2023. Para Netanyahu, regresar de Washington con un espaldarazo explícito de la Casa Blanca representa una ficha política indispensable para recuperar terreno en las encuestas antes del día de la votación. El encuentro también es clave para Trump, pues la mayoría del Partido Republicano corre riesgo en las elecciones de medio termino de noviembre de este año y el apoyo a Israel puede costarle caro. De acuerdo con una encuesta del Pew Research Center publicada a inicios de este mes, la visión de los estadounidenses sobre el pueblo israelí y el gobierno israelí es cada vez más menos favorables, incluso entre los votantes republicanos, quienes suelen tener una mayor inclinación al Estado hebreo que los demócratas.