El gobierno de Estados Unidos levantó este viernes las restricciones sobre el modelo de inteligencia artificial Mythos 5 de Anthropic, el más potente de la compañía, tras dos semanas de un bloqueo sin precedentes que había suscitado interrogantes a nivel mundial. La autorización, sin embargo, queda limitada a un círculo restringido de "ciberdefensores y operadores de infraestructuras" estadounidenses exclusivamente.

Según informó Anthropic en un comunicado, la empresa trabaja para restablecer el acceso a sus clientes lo antes posible. Los socios extranjeros, particularmente las agencias estatales de ciberseguridad en Europa y Asia, permanecen privados de acceso en esta fase. El destino de Fable 5, la versión para el gran público de Mythos, también sigue en suspenso.

El origen del conflicto se remonta al 12 de junio, cuando el secretario de Comercio Howard Lutnick ordenó a Anthropic cortar el acceso de todos los ciudadanos extranjeros a estos modelos de vanguardia, invocando razones de seguridad nacional tras la detección de fallos. Amazon había notificado vulnerabilidades en los sistemas de seguridad de Fable 5, lo que precipitó la decisión gubernamental.

"Anthropic ha trabajado con el gobierno estadounidense para reducir los riesgos asociados a los modelos en cuestión. Estos esfuerzos han producido avances significativos", escribió Lutnick en una carta a la empresa. Un portavoz del Departamento de Comercio subrayó que Washington ha "trabajado con diligencia para garantizar que Estados Unidos siga siendo el líder mundial en IA, preservando al mismo tiempo nuestra seguridad".

Esta decisión se produce el mismo día en que OpenAI, principal competidor de Anthropic, lanzó su nuevo modelo GPT-5.6, también con acceso restringido y validación cliente por cliente por parte del gobierno estadounidense. Sam Altman, director de OpenAI, reconoció que "este no es exactamente el proceso que consideramos óptimo", aunque destacó que la administración está "haciendo un buen trabajo en una situación muy difícil".

Las intervenciones del poder ejecutivo ocurren en un marco legal todavía difuso y controvertido, consolidando el giro de la administración Trump hacia la regulación de la IA avanzada. A principios de junio, Trump firmó un decreto que establece un examen federal de los modelos de IA antes de su comercialización, aunque el texto lo contempla como "voluntario" y no vinculante.

Las tensiones entre Anthropic y la administración no son nuevas. La empresa, que ha hecho de la seguridad y la ética sus principios comerciales centrales, se ha opuesto durante meses a las políticas del gobierno. A principios de marzo, el Pentágono rescindió sus contratos con Anthropic, calificándola de "riesgo para la cadena de suministro", tras su negativa a permitir que su tecnología se utilizara para vigilancia masiva o armas autónomas.

Algunos analistas ven en el control gubernamental estadounidense una tendencia que podría favorecer los modelos de código abierto, como el chino DeepSeek, haciéndolos más atractivos para países que buscan evitar dependencias tecnológicas y bloqueos. La valorización de Anthropic alcanza casi un billón de dólares tras solo cinco años de existencia, y la empresa presentó en junio su proyecto de salida a bolsa, al igual que OpenAI.

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