El viernes, un hombre abrió fuego desde un automóvil contra personas de origen migrante en los alrededores de París, ocasionando una muerte y dejando a cinco heridos antes de ser apprehendido por la policía. Las autoridades catalogaron el hecho como un ataque terrorista con posible sesgo racista. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, subrayó que se trata de un crimen terrorista de gravedad extrema y que el agresor disparó en varios barrios del municipio de Trappes, al suroeste de la capital. El atacante, de 39 años, fue detenido en posesión de un fusil automático y bombas de gas lacrimógeno, y cuenta con antecedentes penales. La Fiscalía Nacional Antiterrorista abrió una investigación bajo la premisa de asesinato vinculado a una organización terrorista, con motivación racial o étnica. El alcalde de Trappes, Ali Rabeh, describió el incidente como probable ataque con connotaciones racistas, probablemente islamófobas, y solicitó calma. Entre las víctimas se encuentra una menor de 12 años que recibió múltiples impactos balísticos y se encuentra estable, así como varios trabajadores de limpieza de origen africano que resultaron heridos mientras cumplían tareas en una escuela. El suceso se produce en un contexto de incremento de delitos con motivación racista y actos antisemaníticos en Francia, según datos del ministerio del Interior. El presidente Emmanuel Macron expresó su solidaridad con las víctimas en redes sociales, mientras que el Louvre, el Musée d'Orsay y el Musée Picasso cerraron temporalmente sus puertas por protestas en la ciudad.

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